ME DIRIJO A VOSOTROS
Mi adversario algún día tendrá que aprender que vosotros sois Mi parte, pues no podrá reteneros eternamente, porque… lo que emanó de Mí … debe regresar irrevocablemente a Mí según la Ley de Eternidad. Y él mismo también tomará el camino hacia Mí cuando sea privado de todo el poder que ve en sus seguidores actuales … Sin embargo, se le ha concedido el derecho a luchar por vosotros, como si fuerais de su propiedad, porque una vez le seguisteis voluntariamente.
Y se hará evidente qué poder es más fuerte …Mi amor, que es para vosotros, Mis criaturas, por toda la eternidad, o su odio, que os mantiene atados, pero del cual vosotros mismos podéis liberaros, mientras sea vuestra voluntad, porque entonces os esforzaréis por volver a Mí y también experimentaréis Mi apoyo en abundancia … Y por lo tanto, Mi esfuerzo, así como el suyo, siempre solo se trata de ganar vuestra voluntad, y como esta se decide, así también se determina al Señor a quien elijáis … Y aunque sigáis dirigiendo vuestra voluntad hacia él durante mucho tiempo, aunque permanezcáis con él por eternidades en el libre albedrío, vuestra resistencia un día se romperá, y os rendiréis a Mi amor, pues el amor es una fuerza que logra todo y a la cual cual un día os rendiréis.
Y así su fuerza disminuirá también cada vez más hasta que él mismo yace impotente en el suelo y Me suplique fuerza. Pero antes de eso pasarán eternidades, y hasta entonces ambos lucharemos por las almas, pues yo no renuncio a nada que haya surgido de Mi amor … así como él ya no quiere perder lo que cree poseer eternamente. Pero para vosotros, el tiempo del alejamiento de Mí es un proceso de desarrollo hacia la más alta perfección, un proceso para poder lograr la filiación divina … Aún no comprendéis lo que esto significa, pues fuisteis creados por Mí como seres supremamente perfectos, pero eráis simplemente “criaturas” que no podían ser de otra manera que como fueron creadas …
Yo os había creado, y por lo tanto eráis “obras” surgidos de Mi mano … Pero quería algo a Mi lado, que podía moldearse a sí mismo a través del libre albedrío de tal manera que podía llegar a ser supremamente perfecto … Quería seres a Mi lado a quienes pudiera llamar “hijos”, que no solo fueron creadas así como consecuencia de Mi voluntad, sino que su propio libre albedrío hubieran luchado por alcanzar la perfección … y que entonces también fueran verdaderamente “hijos” Míos … Pero esta decisión debía ser tomado por ellos mismos; debían haber seguido el camino del desarrollo por su propia voluntad. Por lo tanto, los seres creados eran libres de permanecer en el estado de perfección que Yo les había dotado o de apartarse de Mí … Y esto último significaba que renunciaban a la luz y la libertad que poseían … Significaba que resistían Mi amor que quería irradiar hacia ellos, y se volvían imperfectos porque se apartaron voluntariamente de Mí.
Y Yo permití esto por el bien del objetivo superior, que volvieron a Mí como “hijos”, aunque desde Mi parte nunca hubieran tenido que renunciar a la irradiación de amor … si esto hubiera sido por su propia voluntad … Porque el espíritu angélico que emanó como primero de Mí, fue también el primero en apartarse de Mí, y puesto que él era visible a los seres en una radiante abundancia de luz, innumerables seres le siguieron … Ellos también se apartaron de Mí por su propia voluntad, renunciando a su perfección, solo para recuperarla de nuevo en un camino interminablemente largo … para someterse al proceso de alcanzar la filiación divina y avanzar hacia la dicha suprema … Puesto que este era y es el objetivo final de Mi acto de creación, todo lo que una vez se apartó de Mí también regresará a Mí.
Pero el proceso de desarrollo puede durar eternidades, dependiendo de la voluntad del ser espiritual, cuando camina sobre la Tierra como un ser humano y está destinado a demostrar su libre albedrío … E incluso si fracasa una y otra vez … un día volverá a Mí, y entonces su dicha no tendrá fin … porque entonces yo habré logrado lo que deseaba, pero lo que yo Mismo no pude crear para Mí Mismo: hijos supremamente perfectos que no tienen que actuar según Mi voluntad, sino que pueden crear y actuar según su libre albedrío, tal como también es Mi voluntad, y por lo tanto son inmensamente bendecidos …
Amén